lunes, 14 de mayo de 2012

ACTIVIDAD TEMA 2


Adaptación: “TODA CLASE DE PIELES”

Había una vez, en un lejano país, un rey y una reina que se querían muchísimo. La reina era la mujer más bella del mundo, rubia y con ojos verdes. Todos los que la conocían, así lo pensaban. Además era una mujer muy buena y muy cariñosa. Pero les faltaba una cosa para ser completamente felices, tener un bebé. Querían tener un montón de hijos, ya fueran niños o niñas y disfrutar de ello durante muchos años. Por fin llega el día en que la reina se queda embarazada y en palacio todos están muy contentos. Una vez llega el día del parto se conoce que el bebe recién nacido ha sido una niña. El rey y la reina estaban muy felices con su hija, era tan bella como su madre. Pasaron los años y la princesa estaba cada vez más mayor y más bella.


Cuando cumplió los 17 años sus padres le dijeron que tenía que ir buscando un príncipe con el que casarse para cuidar del reino cuando ellos ya no estuvieran. Así que en palacio todos se pusieron manos a la obra y prepararon una fiesta a la que asistieron todos los príncipes de los reinos vecinos para conocer a la princesa Esmeralda, que así se llamaba. Esmeralda bailó con todos y cada uno de estos príncipes, pero ninguno le convencía.                                                
Un buen día salió con algunas de las doncellas de la corte a pasear por el pueblo cercano al Palacio. Andando por la calle se tropezó y cayó al suelo, pero por suerte, allí estaba un chico de su misma edad que trabajaba en un negocio familiar. Le ayudó a levantarse, pero cuando sus miradas se cruzaron fue como si se parase el tiempo. Los dos jóvenes se quedaron perplejos el uno con el otro, había sido un amor a primera vista. La princesa le dio las gracias y siguió su camino a palacio. Pasaban los días y Esmeralda no podía dejar de pensar en ese apuesto joven con el que se había encontrado. Todo le gustó de él, su cabello, sus ojos e incluso sus manos.

Cada vez quedaba menos tiempo para que la princesa cumpliera los 18 años y aun no había elegido a su príncipe. Los reyes decidieron, por tanto, hacer otra gran fiesta e invitar a muchos más príncipes de los reinos más lejanos. La princesa se negó a hacer una nueva fiesta, ella quería casarse con aquel joven. Sus padres pensaban que se había vuelto loca, su hija, ¿Con un campesino? era impensable. La intentaron convencer para que se diera cuenta de que ella era una princesa, y tenía que casarse con un príncipe para poder heredar el reino. Ella le dijo a su padre que les pidiera a los consejeros que buscaran al chico que tanto le gustaba pero se enfadó muchísimo. El rey le dijo que jamás dejaría que su hija se casara con un campesino y la obligó a elegir a uno de los príncipes de la siguiente fiesta. Esmeralda, desolada, salió corriendo y se encerró en su habitación llorando sin parar.

Mientras Esmeralda lloraba sin cesar, mirando por la ventana se dio cuenta de que había un chico rondando las puertas de palacio. Bajó corriendo y vio que era el chico que le había ayudado. El muchacho se declaró pero Esmeralda le explicó lo que había ocurrido con sus padres. Ella le propuso fugarse con él pero el chico trabajaba en un negocio familiar y su padre estaba muy enfermo por lo que no podía irse de allí. Finalmente la princesa volvió a su habitación y el chico se fue, ambos estaban muy tristes pero era un amor imposible.

Con el fin de atrasar el enlace con uno de los príncipes que la iban a visitar decidió pedirle a su padre varios vestidos complicados de hacer.


"Un vestido tan dorado como el sol"
"Un vestido tan plateado como la luna"
"Un vestido tan brillante como las estrellas" 

Su padre pensó que si eso le hacía feliz, así lo haría. Pero había tantos consejeros y tantas doncellas trabajando en el palacio que en pocos días los vestidos ya estaban preparados. Así que Esmeralda decidió pedir algo más complicado y dijo que quería un abrigo con todas las clases de pieles de animales que existían en el mundo. El padre se quedó desconcertado pero con tal de hacer feliz a su hija ordenó la confección de dicha prenda. Y una vez más el abrigo fue terminado mucho antes de lo que la princesa esperaba.

Esmeralda rota de dolor por no poder casarse con quien ella quería cogió su bolsa, metió los tres preciosos vestidos y se puso el abrigo de toda clase de pieles y se fue al bosque. Estuvo caminando días y días pero una buena mañana unos cazadores la encontraron y se la llevaron al palacio donde trabajaban.

Esmeralda no tenía donde ir, así que decidió quedarse a vivir en este nuevo palacio ya que se lo habían ofrecido. Allí vivía el príncipe Ulises, que también estaba buscando esposa con quien contraer matrimonio.

Pasaban los días y Esmeralda era feliz allí, pero siempre con su abrigo de pieles puesto, para que no la reconocieran ya que sus padres habían puesto en aviso que su hija había desaparecido. Se dedicó a trabajar en las cocinas y era ella siempre la que preparaba el caldo del príncipe cada noche.

En el palacio se organizó una gran fiesta y esmeralda, que le encantan los bailes no pudo resistirse. Abandonó las cocinas, subió a su habitación, se quitó el abrigo y allí eligió el vestido más bonito de los tres, el vestido tan plateado como la luna y bajó al salón de celebraciones. En el reino nadie conocía su verdadera identidad ya que siempre llevaba el abrigo con la caperuza puesta y la cara tiznada. Allí todos la conocían con el nombre de “toda clase de pieles”.

Cuando entró en el salón se puso a bailar y a disfrutar de la fiesta. Alguien la agarró por detrás, la tapó los ojos y se puso a bailar con ella. Toda clase de pieles se quedó muy sorprendida cuando vio que era el príncipe Ulises. Después de un rato bailando salieron a los jardines y el príncipe se declaró. Le dijo que en cuanto la vio entrar en el salón se enamoró de ella por que era tan bella como las estrellas. Toda clase de pieles aceptó su petición y se casó con el príncipe. Él nunca supo que ella era en realidad la muchacha que le subía cada noche el caldo. Finalmente se casaron y fueron muy felices.



FIN

1 comentario:

  1. Muy bien, pero en tu adaptación ella no hace mucho por enamorar al príncipe... solo ser guapa.

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